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ene 18
2012
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Requiescat in pace, CataclismoEscrito por: Drole en Blogs Irrompibles |
Requiescat in pace, Cataclismo
Ha pasado poco más de un año desde que envié la nota sobre World of Warcraft: Cataclismo para el Mikonomikón.
Al releer la nota a mediados de diciembre de 2011 y con el anuncio de "Mists of Pandaria" como expansión sucesora, sentí la necesidad de escribir un epílogo, unas palabras finales que revisen la marca que dejó Deathwing en Azeroth... y en World of Warcraft.
La rebelión de los elementos
Era el porqué de la transformación de Azeroth, y cabe admitir que se mostró con éxito: zonas totalmente cambiadas y el constante asedio de los sirvientes de Deathwing son palpables en muchas zonas de Cataclismo. Sin embargo en otras, como Azshara o Thousand Needles, el propósito parecía limitarse a hacer notar con cierta tibieza la presencia de las nuevas razas, los Goblins en este caso.
Y en el relato de la rebelión elemental no podía faltar Thrall, el más grande chamán del juego. Lamento decir que su rol decisivo en la reparación de Azeroth se vio desfigurado por ciertos matices "tele novelescos" hacia el final de la historia que prefiero dejar fuera de estas palabras.
Me hubiese gustado ver más de Garrosh enfrentándose a Varian Wrynn, más conflicto Horda-Alianza llevado a sus máximos representantes ¿No era esta la expansión de la guerra abierta y total? En lugar de eso sólo vemos en las quests control de recursos y territorio.









